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domingo, 22 de abril de 2012

Mujeres de Madrid: Reunión en el bar


Las tres chicas no ven el momento de quedar en el bar.
Sara se pone su mejor camiseta de los AC/DC y sus vaqueros más cómodos para la ocasión, el pelo recogido que le sienta de maravilla a Rebeca le encanta así. Se hace la linea de los ojos un poco de rimel y lista para salir, coge la cazadora y se va de la casa dirección al bar.
Irene se siente algo triste, no le apetece emperifollarse, asique escoge unos vaqueros negros elásticos y una blusa de flores rojas medio transparente. Se pinta los labios color rojo pasión y peina su pelo largo rizado. Coge el chaquetón rojo y sale pensando en sus cosas.
Rocío está eufórica, sonríe buscando el mejor vestido que tiene para sorprender a sus amigas. El pelo le ha crecido, aún que corto, lo lleva muy a la moda y se ve con mucho estilo y por que no, guapísima. Los labios se los pinta de rosa, haciendo juego con el vestido que lleva que le marca bien la cinturita de avispa que le le ha quedado.
Primero entra Sara, la música suena suave en el local. No reconoce al grupo que canta pero la canción, sí le resulta familiar. Mira al camarero de la barra y le indica la mesa que escoge para mantener con sus amigas una intensa conversación.

Segunda Rocío. En seguida ve a Sara que está a punto de sentarse. Le sonríe y Sara le devuelve la sonrisa, se saludan con la mano y Rocío se acerca a la mesa.
- Estás increíble!! Te queda de escándalo el pelo así, te sienta, genial. Me encanta !!
- A que sí. Yo me veo estupenda.
Irene no ha venido todavía?? Por teléfono la noté algo disgustada. Te ha contado??
- No. Pero no será nada verás como todo se arregla. Sea lo que sea.

Las dos amigas se sientan animosas, entre tanto Irene atraviesa la puerta del local, se choca con uno, que la pide disculpas, ella con el ceño fruncido le devuelve un gruñido. Se une a las chicas con la cara descompuesta y con muchas ojeras, como de no haber dormido en días.
Sara y Rocío dejan de sonreír.

- Como estás??
- No muy bien chicas. Necesito mimos de vosotras.
- Pedimos los cafés y nos cuentas. Estamos preocupadas. Tu aspecto...
- Que ocurre?? Me veis mal.
- Irene. Tienes unas ojeras que te llegan a los tobillos, no se como no las has visto.
- Ya, tampoco me miro mucho. Me doy un poco igual.
- Que ocurre?. Cuenta. Así podremos ayudarte.
- Es complicado. Ramón el trabajo... Por donde empiezo. Toda mi vida se ha ido un poco a la mierda.
- No será para tanto.
- Contando con que Ramón me ha dejado por su ex, el bebé que iba a tener lo he perdido por el disgusto de la muerte de su hijo Alfredo ya no quiere que vaya a la redacción por no verme la cara, le he decepcionado. Me odia.
- Pero que le has contado.
- Toda la verdad. También le dije que estaba muy celosa de su ex, el mismo día del entierro de su hijo.
Pensaba que todavía sentía algo por ella y no me equivoqué.
- Le dijiste que te acostabas con su hijo?? Y que no sabías quien era el padre del bebé.
- Sí.
- Pero no quiero hablar más del tema, ahora contadme vosotras para que se me pase un poco el disgusto.
En su rostro casi desfigurado por el llanto se dibujó una sonrisa forzada.
Sara y Rocío se vinieron abajo, las dos tenían sus cosas pero en este momento les iba bien mas o menos, pero Irene se estaba desmoronando, así que las dos cogieron las manos de su querida amiga y la dejaron desahogarse.

jueves, 5 de abril de 2012

SARA: MUJERES DE MADRID

Sara termina de colocar su último libro. Rebeca en el despacho escribe concentrada.
Es una gran escritora, con mucho talento, Sara siente admiración por ella.


Un chico entra en la librería sus andares seguros le llaman la atención. Con los ojos clavados en Sara el joven se acerca.
- Buenos días. - Dice con amabilidad.
- Buenos días. Te puedo ayudar?? - Pregunta Sara.
- Sí. Busco a mi madre.
El joven mira a su alrededor, Sara se sorprende.
- A tu madre?? - Pregunta sin dar crédito.
- Rebeca, es mi madre.


Sara boquiabierta, se le sale el corazón del pecho al oír tal cosa. Rebeca nunca le habló de algo así.
En ese momento sale del despacho, se queda blanca como la leche, pero en ningún caso disgustada.
 Sara por dentro echa chispas. Porque no me hablaría de ello, algo tan importante como esto no se puede olvidar, no confía en mi. Sara se enfada por momentos.
Se queda mirando la escena cuando el abrazo entre los dos se produce y Sara se enoja aún más.


- Sara, este es mi hijo. - Dice despacio y con cuidado.
- Ah. Que bien. Cuándo pensabas contármelo??
- Lo siento madre. pensé...
- No te preocupes, hijo. Ha sido culpa mía.
- Y tanto, creí que la confianza y la sinceridad era lo más importante.
- Y lo es, pero él también es importante.
- Lo entiendo, no creas que no, tenemos que hablar de esto, te quiero y algo así no empañará lo que siento. Espero.


Rebeca sonríe a Sara, la quiere por todo lo que es y por lo que la da día a día, aún más en las situaciones más duras o difíciles de entender. Por todo ello la quiere.
- Cuando has salido?? Hijo. Porqué no me has llamado?? Hubiera ido a buscarte.
- Calma. No quise trastornar tus planes diarios se que tienes mucho trabajo. En cuanto salí, he venido a verte.
- Cuanto me alegro de que estés aquí. Cuando tienes que volver??
- El lunes. Tenemos todo el fin de semana para nosotros.


Sara está flipando, la conversación da que pensar y tiene tanta curiosidad por saber de donde ha salido que no puede aguantar más.
- Rebeca, me acompañas, por favor.


Las dos se meten en el despacho, Sara cierra la puerta y Rebeca empieza a contarle lo que tanto ansía saber Sara.