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viernes, 28 de enero de 2011

domingo, 23 de enero de 2011

SARA;MUJERES DE MADRID



Sara decidió irse a casa de sus padres. Un pueblo en la costa mediterránea. Por el camino se arrepintió varias veces, pero aún así, siguió conduciendo se Megane negro.


Hacía años que no visitaba esa casa, después de los años sería aún peor volver.


Se le humedecen los ojos mientras conduce por las carreteras que la llevarán a revivirlo todo de nuevo.


La pérdida de su hermana les cambió la vida para siempre y para colmo sus padres le echan la culpa a ella de la tragedia.
Pero ella también perdió a su hermana y ese dolor vivirá con Sara para siempre.
Según iba acercándose el momento, estaba dispuesta a cambiarles la vida otra vez, total más daño ya no podía hacer.
Era lesbiana y eso no lo puede cambiar nada ni nadie.


Paró en un bar de carretera, estaba cansada y necesitaba un café. El corazón le late con fuerza mientras sentada en la banqueta espera a que le sirvan. Ya quedan pocos kilómetros para el reencuentro.
Mientras sorbía el café que le quemaba los labios, observaba a la gente sentada en la barra. Especulaba sobre sus vidas ocultas, formando en su cabeza historias, de cada uno de ellos.
La enigmática Sara, con su vida también se podría escribir un libro.
Se montó en el coche y siguió su camino, ya sin mas remedio que continuar, se armó de valor agarró el volante con fuerza y suspiró. Así soy y así me tienen que querer.
Sentada en el asiento del conductor divagaba pensando en su madre, una mujer extrañamente conservadora, para su gusto siempre correcta, sin salirse de su rutina, pensando más en lo que piensa la gente que en la felicidad de los suyos.
Que decir de su padre un hombre bueno, el perrito faldero de su madre, sin voz ni voto en esa casa aburrida.
Nunca demostraron signos de afecto delante de ellas, pero aquello les pareció siempre algo normal, hasta que se alejaron de aquel hogar y de sus lados.


Su hermana era tan diferente a ella que parece mentira como podían parecerse tanto físicamente. Cuando se ahogó en el mar, ese día horrible, la mitad de su ser se fue con ella.


Muchas noches se despierta sudando, oyendo como Verónica le pide ayuda, mientras el mar se la traga, sin que Sara pueda dar un paso por evitarlo. De repente todo cambia y aparece la cara de Sara en el sueño, la que se ahoga es ella.
Sara vuelve a la carretera, ve el mar que la rodea, se siente en otro mundo, se da cuenta que la encanta el olor que desprende el agua, sin poder remediar, por el contrario, recordar que un día lo odio a muerte.
Se le revuelve el estómago a lo lejos la casa de sus padres aparece grandiosa y siniestra, aburrida y sin vida. Esa casa donde nacieron y donde también se perdieron muchas vidas no solo la de Verónica.

viernes, 14 de enero de 2011

ROCIO; MUJERES DE MADRID

Rocío cogió el primer avión que salio para Madrid. Fue directa al hospital desde donde la llamaron informándole, que Juan estaba hospitalizado allí.


Albert la llamo preocupado, ella a los pies de la cama de Juan, hablaba con él.
- Cariño. Cómo está?
- Bien, Albert. Pero nos ha dado un susto de muerte.
- Lo se. Se recuperará seguro.
- Sí, lo tienen estabilizado ha sido un infarto, pero con tratamiento, buena alimentación y una vida sana, dejando de fumar claro está, porque este hombre fuma como un carretero, más cuando está nervioso, con lo del trabajo, podrá hacer una vida normal sin excesos. Por ahora le tendrán en observación unos días.
- Estás más tranquila? Me dejaste en "ascuas" cuando desapareciste de la galería, corriendo y sin zapatos.
- Yo sí estoy más tranquila. Pero él tiene un susto que no se mueve por si le vuelve a dar. Dice que pensó que no salía de esta.
- Ya, dile que bicho malo nunca muere. Vio toda su vida pasar en unos minutos. A que sí?
Los dos rieron
- Albert te dejo. Hablamos
- Bien. Cuidaros mucho. Dale un beso y otro para ti.




Rocío miraba a su marido, que dormía, el miedo se apoderó de ella desde la llamada, si le perdía no sabría como vivir sin él..
Juan es su vida, ahora se da cuenta, como pudo haber dudado de sus sentimientos ante la presencia de Ángel. Juan nunca le hubiese hecho lo que le hizo él.


Rocío solo quiere que Juan se recupere y todo vuelva a la normalidad.
Empezó a sentirse mal, salió un momento de la habitación. Hacía un calor espantoso, necesitaba un poco de aire. Todo le daba vueltas, calló al suelo.
Se despertó en una cama al lado de Juan. El médico miraba unos papeles.
Los dos hablaban muy interesados por algo, Juan sentado en el borde de la cama tenía otro aspecto.


- Hola estoy aquí!! Que ha pasado??
El médico se acercó a tomarle el pulso.
- No te preocupes , estás bien. Ha sido un desmayo sin importancia.
- Que haces levantado. Ten cuidado no te caigas. - Dijo Rocío preocupada al ver que Juan se acercaba a su lado.
El médico les dejó solos.
- Tengo algo que decirte.
- Que ocurre?? Qué tengo?? Qué pasa??
- Cálmate. No pasa nada. Es que... Vamos a ser papás
- No, no me lo creo. Cómo?? Cuándo??
Juan no podía reprimir la risa.
- Dentro de nueve meses. Y como pariéndolos. Como va a ser.
- En plural. Dices que son...
- Sí, son dos. Vamos a tener dos bebes. No queríamos niños pues toma dos tazas.
Juan y Rocío se abrazaron, alegrándose por la noticia tan agradable que les habían dado, con miedo pero con inquietud, con el ansia que tienen los padres primerizos, por conocer a sus hijos, pero con la paciencia que les dio el tiempo que llevan esperando por tenerlos en brazos.

lunes, 10 de enero de 2011

IRENE: MUJERES DE MADRID

Irene se termina de pintar el "rabillo" del ojo con el "Eyer Line" de Loreal. Retocó las pestañas con el negro de su rímel y terminó con un rojo de labios pasión.


Se arreglaba para pasar un noche de juergas con su amiga Rebeca, entre el estrés del trabajo y su querido jefe al que veía cada vez más a menudo, estaba deseando desconectar de todo.


El artículo que tenía entre manos le parecía de lo más aburrido su jefa se había pasado tres pueblos con ella, al encargarle ese tema que Irene odiaba a muerte.
A ella le resbalaba, todo lo relacionado con la religión y Olga su jefa lo sabía, lo que no se explica es, porque no se lo dio a la mosquita muerta de la empresa, Mirian, la persona más indicada, pues hace años estuvo en un convento haciendo eso de los votos.
Irene tenía un tema pendiente con Ramón su jefe y amante, no hablaban de su relación para nada, él esquivaba todo lo relacionado con su mujer y a Irene eso de compartir no la gustaba un pelo.
Ya que estaba el mal hecho enrollándose con un hombre casado, le quería solo para ella.
A él se le veía muy a gusto así.
Que cabrones eran los tíos!! Pensó Irene mientras se subía las medias negras.
Solo piensan en ellos en sus propios intereses. Se sentía como una tonta. Se estaba enamorando y ella no sabía lo que él sentía.
Sus encuentros eran excitantes, tenían que verse a escondidas, eso la pone muchísimo y el sexo es aún mejor así.
Pensándolo bien Irene se siente un poco utilizada, pero egoistamente ella quiere estar con él, se ha enganchado demasiado.


Joder!! Que complicado lo hacemos todo. Con lo fácil que es vivir el momento y ya está!! Se dijo para sí.
Siguió arreglándose convencida de disfrutar del presente y con cada segundo que pasara con Ramón.


Quedó con Rebeca en la puerta de la discoteca, la noche en Madrid era cerrada, un frío que pela y Rebeca se retrasaba. Irene encendió un cigarrillo y vio a Rebeca bajar del taxi.


-Que pasa niña!! Estás espectacular.
- Lo mismo digo. Entramos, se me están quedando los pies congelados.
- Venga vamos.


Dentro, las dos fueron directas a la barra a por sus copas, se acercaron, el camarero estaba como un tren, a Rebeca le encantaban los camareros no pasaría la noche sola, seguro que se iba con él.


Después de cuatro copas las dos chicas se fueron a la pista a echar unos bailes, cuando volvieron a la barra oyeron una conversación muy interesante.


Una pareja acababa de salir de un cuarto oscuro y se les oía entusiasmados, Rebeca miró a Irene.
- Que??
- Entramos tía, puede ser divertido.
- Joder Rebeca!! Siempre me estás metiendo en líos.
Irene se pensó mucho el entrar pues la última vez la experiencia no fue muy divertida, eso de que la gente la sobara no la atraía mucho. Pero estaba borracha y se sentía desinhibida.
- Vamos no seas "cagona"!!
Las dos se dirigieron a una puerta, corrieron la cortina y bajaron por las escaleras totalmente a oscuras. 
Irene temblaba esperando que alguna mano le tocara, no podía ver nada sólo esperaba acostumbrarse a la oscuridad.
De repente la agarraron del brazo alguien la arrastró, llevándola cerca del cuerpo que la había cogido.
Irene se asustó, pero en el fondo se estaba poniendo cachonda, no sabía quien era, estaba desnudo y lo que si sabía es que era un hombre.
Notó más manos en su cuerpo, pero el hombre desconocido las apartó.
Desnudó a Irene que se dejó por el calor que estaba sintiendo, su entrepierna palpitaba y se notaba húmeda.
El hombre la bajo hacía su pene, que Irene empezó a chupar, mientras los gemidos de él era lo único que ella oía.
Entre la oscuridad Irene se excitaba cada vez más, el hombre la cogió en brazos y la apoyó en una tarima, estaba fría pero a ella no le importó, metió su cara entre las piernas de ella, ahora los gemidos eran los de Irene.
La agarró por los glúteos, le chupo los pezones, bajo a Irene de la tarima y le dio la vuelta. 
Irene pensó: Que manía los hombres con que les demos la espalda, les encanta. Pero a ella también, por detrás, quería que ese hombre se la metiera ya, pero no lo hacía, le tocaba las tetas con una mano, con la otra se ponía el condón. No la besó en ningún momento, cosa que Irene agradeció.
Entonces el desconocido, metió su pene dentro de Irene, le dolió un poco, ahora le dolía más según se iba moviendo.
Joder!! Este se ha equivocado de agujero. ¡Me está dando por culo!.
Irene empezaba a sentir un placer increíble y le dejó que se corriera, ella ya lo había hecho.
Cogió su ropa entre la oscuridad, se vistió y salio corriendo en busca de Rebeca que la había perdido por completo.
Las luces la cegaron pero rápido se acostumbró, miró a su alrededor y alguien por detrás le dio en el hombro, se volvió y allí estaba, con una sonrisa de oreja a oreja.
Irene al verle se puso roja como un tomate. Tierra trágame!! Pensó avergonzada.

sábado, 1 de enero de 2011

FRASE DE LA SEMANA

EL AÑO NUEVO NOS DEJA MALOS Y BUENOS RECUERDOS, SUEÑOS POR CUMPLIR, ILUSIONES SIN TERMINAR, ESPERANZAS QUE SE HAN IDO. 


PERO SOBRE TODO UN SIN FIN DE VIVENCIAS DIFÍCILES DE OLVIDAR.