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viernes, 18 de octubre de 2013

ADEL



Tengo que estar increíble, Sofia se casa dentro de dos semanas. El día que me llamó desde Nueva York, estaba emocionada, deseosa de darme la noticia y contarme que está súper-enamorada de su Frank.

Sofía es una de mis mejores amigas, desde que tenemos uso de razón, estamos juntas.
Ella se fue a NY hace tres años, era la primera vez que nos separábamos y la tristeza inundó nuestros corazones.
Pero la vida es así, le ofrecieron el traslado a esa gran ciudad y después de mucho cavilar al fin decidió marcharse. Fue lo mejor para ella. Su vida cambió radical, conoció a Frank que le ha estado apoyando desde el principio, un chico muy Yanqui, alto y desgarbado, bonachón y con mucho sentido del humor como a Sofía le gustan los chicos, son el uno para el otro.

CONTINUARÁ...

martes, 10 de septiembre de 2013

ADEL


Camino por la Gran Vía, a toda prisa, una de las calles que más me gustan. Aspiro, mientras me choco con unos y con otros, el olor del alboroto variopinto de gentes de todos los tipos y estilos.
Gentes de aquí y de allí, que disfrutan de Madrid. Saborean las calles cubiertas de asfalto caliente, duro y ruidoso.
Sobre todo de las tiendas que hay desde una punta de la red de San Luis hasta Callao, donde puedes hacer uso del consumo hasta hartarte.

Mientras ando deprisa esquivando al personal, pienso en el vestido que me voy a comprar, ese que vi el otro día en Zara, tienda que me vuelve loca, necesito que ese vestido sea mío.
Llevo haciendo dieta desde que lo vi y me está costando Dios y ayuda. Lo que más me gusta en el mundo es el chocolate y llevo sin probar mi manjar favorito un mes, entre otras muchas cosas. Las ensaladas y el pollo a la plancha forman parte de mi vida ahora mismo. Si que es verdad que el sacrificio esta dando sus frutos, por lo menos he perdido tres kilos. Espero que el vestido me entre en este cuerpo escultural que se me está quedando.
Estoy en Zara entro como una posesa y busco mi vestido. Entallado de seda salvaje, negro que seguro me hará más delgada, con los zapatos de salón me queda que ni pintado.
CONTINUARA...

domingo, 8 de septiembre de 2013

REFLEXION

Quizás lleve demasiado tiempo parada, demasiado tiempo sin ver ni oír.

O tal vez me haya quedado sola, busco dentro de mí, pero no me encuentro y quiero salir de donde quiera que esté.

Trato de imaginarme en otro mundo, pero como no conozco ninguno, solo puedo tratar de crearlo expresamente para mí.

Al final me reconozco, reflejada en el espejo de mi habitación, las cicatrices interiores no se ven y me quedo mucho más tranquila no quisiera ir por ahí expuesta a todos.

Me doy cuenta al cabo de unas horas que no estoy sola, salgo al salón y le veo dormido como un bebé, tumbado, con la baba colgando y con la mano en el paquete, me relajo respiro hondo y me pongo a su lado, este es mi mundo y aquí quiero quedarme.

Cierro los ojos y a los pocos minutos estoy babeando igual que lo hace él.


viernes, 6 de septiembre de 2013

ME LLAMO RAFAEL

Me siento en este banco todos los días, para desconectar un poco de todo, es tranquilo y los pájaros cantan melódicamente, quizás, agradeciendo el sol.
Me como un sandwich del super y un coca. Ahora me vienen a la mente mis tiempos mozos, aquellos en los que salí de la universidad, creyéndome alguien y alguien conseguí ser. 

Desde que tengo uso de razón he sido un hacha para los negocios. A base de engaños y pisotones, logré hacer una gran fortuna.
Me case con una buena mujer que me dio dos hijos increíbles. Nos compramos una enorme casa con jardín y piscina para disfrutarla todos.
 Seguía engañando y estafando solo por dinero, era lo único que a mí me importaba hacer dinero lo demás era secundario.
 
Desatendía a mi familia, por completo desaparecía en los cumpleaños, fiestas, navidad... todo por trabajo, me obsesionaba hacer dinero.
Un día desaparecieron de mi vida, me quedé solo. Todo empezó a irme mal, la gente me abandonó como mi familia, lo perdí, hasta mi dignidad.

Aquí estoy ahora mismo, sentado en este banco, comiéndome un sandwich que he robado en el supermercado, bebiendo de una botella que he encontrado en la basura, estaba medio llena. Como alguien puede tirar una botella sin terminar, la gente se muere de hambre y de sed, como yo. Ahora me doy cuenta del mal que hice. 
En esta vida todo se paga.
 Duermo en la calle donde puedo y me dejan, me tapo con cartones que cojo de las obras, mi casa es ésta, sin jardín ni piscina, sin gente que me quiera y a la que yo querer.

Lloro por las noches envuelto en mi manta mugrienta, por haber sido un necio y por ser lo que ahora soy a los ojos de todos, lo que seré hasta que me muera por el frío, por pena o por una paliza que me de algún desalmado, seré un "don nadie", cretino y arrogante.


miércoles, 3 de julio de 2013

ilustracion

 

Visitar el blog http://estanochetecuento.blogspot.com.es/ 

Me han dado la oportunidad, de ilustrar el fondo del blog.

Ha sido un autentico placer.

Gracias a Juan, el inventor de esta aventura.
Rosa

miércoles, 26 de junio de 2013





Sara sale a correr, el aire del retiro es casi limpio, reconfortante y alentador.
Tal y como se encuentra necesita una vía de escape un poco de libertad y soledad. 

Es la primera vez que corre por el retiro, siempre se levanta temprano y se recorre las calles cerca de su edificio, pero harta de callejuelas de gente y de ruidos se ha decidido por algo de tranquilidad un poco de aire fresco y calma.

Piensa en Rebecca, en su boda y en lo culpable que se siente por no poder ser feliz.
Tendría que haberle dicho lo que siente antes de tomar la decisión que se supone tiene que ser la mas importante de su vida. Pero Sara no es persona de una sola mujer, no puede, se siente atrapada, siente que se ahoga en un mundo que no es para ella.

Rebecca estaba tan ilusionada, es buena y comprensiva. Pero entendería que no quiere pasar el resto de su vida con ella?? Sara se encuentra en un callejón sin salida, nada más lejos de hacerle daño y destrozarla.

Sara aminora el paso, ya está cansada lleva más de una hora corriendo, alejada de todo y de todos y en simismada en sus propios pensamientos.

En ese momento nota que alguien se pone a su lado, a la misma velocidad que lo hace ella. Mira de reojo y una mujer rubia con cola de caballo que oscila acompasada por el ritmo de sus zancadas, la obsequia con una sonrisa de oreja a oreja, Sara sorprendida y por educación hace un gesto con la cabeza.

La mujer huele a fresa y sudor es alta y delgada con movimientos ágiles quizás por hacer mucho deporte, desprende serenidad y jovialidad a la vez.

- Me llamo Clarisa. -Le dice la chica sin ninguna timidez
- Soy Sara.
- Nos sentamos en ese banco, llevo más de una hora corriendo estoy que no me tengo en pie, como tu. ¿No?
- Sí, como lo sabes??
- Llevo observándote un buen rato
Sara se asusta.
- No te preocupes no soy psicópata ni nada por el estilo, simplemente me has gustado.
La chica no tiene pelos en la lengua.
- Está bien sentémonos allí.

Una vez que está a su lado Sara observa que es tremendamente atractiva, más de lo que corriendo codo con codo parecía. Su sonrisa abierta sin ninguna verguenza, sorprende a Sara. Sus ojos son verdes y unos hoyuelos muy lindos, aparecen en sendos carrillos.

- No te he visto nunca por aquí.
- Es la primera vez que vengo
- Espero que no sea la última.
- Me ha gustado, te lo aseguro. 

Sara juega con el anillo de casada y disimuladamente se lo quita, guardándolo en el bolsillo de su sudadera.
Cada vez está más cautivada por la chica que acaba de avivar su existencia.

- Tu, también me gustas. - Le suelta bajando la mirada
Parecen dos colegialas pero le da igual.
La chica se empieza a reír asomando una dentadura increiblemente blanca. Sara también se ríe.

- Tengo que irme. -Le dice Sara. Tengo un negocio que atender.
- Ah, Sí? Que interesante. Ya hablaremos mañana. De acuerdo??
- Sí, por supuesto mañana.
Sara se dispone a seguir por su camino cuando Clarisa la llama.
- Sara!! Oye quisiera invitarte a una fiesta que doy mañana por la noche, te gustaría venir??

Sara piensa un poco, pero se da cuenta que no tienen nada que pensar no hay en el mundo otra cosa que le apetezca más que estar ahora mismo con esa mujer.

- Me encantaría. Mañana hablamos.
- Espera. Llevas movil??
- Claro.
- Apunta.

Se dan los teléfonos y cada una por su lado contentas porque se verán mañana.
 

miércoles, 10 de abril de 2013

ROCÍO: MUJERES DE MADRID





Rocío le mira embobada, mientras duerme. Su pelo negro como el carbón se desparrama por la almohada, algún mechón le cae por los ojos cerrados y despreocupados, se le ve tan inocente, tan vulnerable. Sigue recorriendo su rostro hasta llegar a la boca, perfecta y carnosa que Rocío nunca se cansaría de besar.
Su cuerpo está relajado, musculoso e impecable. Ese cuerpo que ella disfruta todas las noches y en el que se pierde.
Es tan puro, tan desvalido y joven endemoniadamente joven. Rocío se estremece por ser mucho mayor que él, cosa que la está obsesionando.

La edad no importa?? -se pregunta en silencio, mientras mira su delicioso cuerpo indecentemente esculpido.
Mientras Rocío se pierde en sus pensamientos, nota que él se despereza, abre sus grandes ojos verdes que traspasan a Rocío que tímidamente le devuelve la mirada con asombro.

  • Hola.
  • Hola. -Dice Rocío casi con pasión.
  • Has dormido bien??
  • Sí. -Contesta ella con una sonrisa.
  • Qué haces??
  • Te miro...
  • Ah si...??
  • Sí.
El se abalanza sobre ella besándole la boca entreabierta que ella abre más, dispuesta a recibir sus labios y sus cálidos besos.

Ella le aparta suavemente no porque quiera sino porque la preocupa algo.

  • Qué ocurre?? -Pregunta sorprendido y jadeante. - Qué es lo que te angustia??
  • No es nada...
  • Rocío... Algo es. No me hubieras apartada de no ser así.
  • Muy creído te lo tienes tú. - Se ríe mientras se prepara para hablar con él.

Rocío le mira a los ojos, nunca han hablado de esto. De su diferencia de edad.
El le devuelve la mirada frunce el ceño y coge a Rocío en brazos la pone encima de él y le levanta el camisón despacio, dejando al descubierto sus adorables pechos. Ella cierra los ojos perdiéndose en sus manos que le acarician suave y delicadamente. Se acerca a su boca y le besa apasionadamente. Dejando a un lado por el momento su tonta preocupación.